¡Como me gustan los valses! Estee Scherzo-Valse, Op. 126, nº 6 de Cécile Chaminade es una pequeña joya de la belleza minuciosa.
Cécile Chaminade: Scherzo-Valse, Op. 126, nº 6: La elegancia de la Belle Époque en miniatura.
Cécile Chaminade fue una de las compositoras más exitosas y populares de su tiempo, admirada por el mismísimo ReinaVictoria de Inglaterre; y poseedora de un estilo que definía a la perfección el espíritu refinado del París de finales del siglo XIX. Este Scherzo-Valse forma parte de su segunda serie de "Álbumes para niños", pero su encanto trasciende cualquier límite de edad.
Es una obra luminosa, escrita en la tonalidad de Re Mayor, lo que le otorga una claridad y una transparencia inmediatas. Como su nombre indica, es un híbrido fascinante:
Tiene el brío y la picardía del "Scherzo" (que en italiano significa broma), con ritmos saltarines y notas cortas que parecen perseguirse por el teclado.
Tiene el balanceo elegante del "Valse", recordándonos esas danzas de salón que tanto éxito dieron a la compositora.
Lo que la hace especial:
A diferencia de otras obras de la época que buscaban el drama o la melancolía profunda, Chaminade apuesta aquí por la precisión y el ingenio. No hay una sola nota de relleno; es una música económica, donde cada acento y cada silencio cuentan una historia de alegría y ligereza.
Es una pieza que suena a domingos por la mañana, a salones con luz natural y a una sofisticación que no necesita gritar para hacerse notar. Para el oyente, es un minuto y medio de frescura absoluta; para el pianista, es un ejercicio de estilo donde la elegancia es la regla de oro.
En resumen, el Scherzo-Valse es una prueba de que la gran música no siempre necesita ser gigante en duración o volumen para ser perfecta en su factura.